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El viernes 1 de
Agosto del año 2008, ha fallecido a los 46 años de edad, Leopoldo
Alas. Escritor, periodista y poeta, gran defensor de forma publica
de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
Tarea en la que se ganó un merecido lugar de honor en los avances
de los derechos que hemos visto hechos realidad en España.
El
viernes desde las 18.00 horas se le acompañó en el Tanatorio de la
M-30, en la Sala Nº11.
El sepelio fue el sábado 2 de Agosto a las 17.00 horas en el
Cementerio de la Almudena. Todas sus amistades, conocidos y
personas vinculadas a el por alguna emoción, le esperaron en el
Cementerio de la Almudena a las 17.00, donde fueron incinerados
sus restos mortales. A su llegada fue recibido con un rotundo
aplauso de todos los asistentes, dentro de la capilla, al final
del responso, el poeta José Infante, le leyó unas palabras en su
memoria, destacando toda su labor literaria, y el ser un hombre
sumamente comprometido con los derechos de lesbianas, gays y
transexuales, hecho que arrancó de nuevo otro gran aplauso de
todas las personas.
Han informado a
este Diario Digital Digital que, el Presidente del Gobierno, José
Luís Rodríguez Zapatero, y el Presidente del Congreso, José Bono,
han enviado telegramas de condolencias a la familia.
Redacción
Diario Digital Transexual-. Alas, sobrino bisnieto de Clarín,
se dio a conocer como poeta y autor de relatos, aunque también ha
escrito novelas -tal vez la más conocida sea "Bochorno"- y obras
de teatro. Colabora en distintos medios de comunicación, como el
Diario El Mundo, Revista Zero y Shangay. Actualmente, dirigía y
presentaba en Radio 5 el programa "Entiendas o no entiendas".
Donde semanalmente traía la actualidad de noticias sobre la
realidad de homosexuales y transexuales, pasando por el mismo
numerosas caras conocidas, desde Alaska, Bibiana, escritores y
personalidades del mundo de la cultura.
Después de un
mes y medio ingresado en la UCI de el Hospital Madrid, a causa de
una fuerte neumonía que entró en complicaciones con otras
enfermedades. Resistió múltiples embates que superó, aunque hace
dos días quedo en estado de coma profundo, y hoy sobre las 15.00
horas nos ha dejado.
Nos abandona con
el dulce recuerdo de ser una persona muy amigo de sus amigos,
entregado, generoso y un GRAN HOMBRE.
El primer reconocimiento le llegó con
una antología de poesía joven de la mano de Vicente Molina Foix,
en 1981.
Su carrera también ha dejado libros de relatos, Africa entera
tocando el tam tam (1981) y Descuentos (1986); de poesía: Los
Palcos (1988), La condición y el tiempo (1992) y La posesión del
miedo (1996); novelas: Bochorno (1991) y El extraño caso de Gaspar
Ganijosa (2001); y ensayos: La orgía de los cultos (1998), De la
acera de enfrente (1994), Hablar desde el trapecio (1995) y Los
amores periféricos (1997).
También escribió obras de teatro como
Última toma (1985) y La pasión de madame Artú.
Quien escribe
esta necrológica siempre lo recordará con su voz, especial,
distinta y característica, cuando la llamaba: “Carlita,
Carlita…¿Qué tal estas?
Leopoldo, te
queremos, no te olvidaremos, y siempre habrá un gran hueco en
nuestros corazones para ti. A partir de ahora tendremos que
aprender a vivir sin ti, tarea nada fácil.
Carla Antonelli
ADIÓS A UN AUTOR
MULTIFACETICO / Escritores, periodistas y gente del mundo de la
Cultura unieron su dolor por la desaparición del poeta / Será
incinerado hoy en el crematorio del cementerio madrileño de La
Almudena
Muere Leopoldo
Alas, escritor comprometido y entusiasta
El autor de
'Bochorno' falleció ayer a los 45 años en una clínica de Madrid
tras una infección pulmonar
Diario El
Mundo-. J. M. PLAZA-. MADRID.
«Con la primera lágrima creía/ que iba a brotar la inspiración que
anhelo;/ mas la primera lágrima corría/ sola, en silencio, hasta
mojar el suelo...».
Este poema -La
Torre- lo escribió Leopoldo Alas hace seis años. Ayer estos versos
se enredaban en el aire del Tanatorio de la M-30 de Madrid, donde
reposaba el cadáver del poeta, escritor, periodista y activista
gay, que falleció a los 45 años de una infección pulmonar, tras
mes y medio internado en la clínica de Madrid. Sus restos mortales
serán incinerados hoy, a las 17.00 horas, en el crematorio del
cementerio madrileño de La Almudena.
(Fotografía derecha con su amigo personal
José Infante)
Muchos fueron
los amigos que dejó; la mayoría no pudo pasar ayer a darle el
último adiós, dada la fecha (1 de agosto); pero los que estaban en
la ciudad se acercaron para acompañar a la familia.
Todos ellos
destacaron, como el rasgo fundamental de Leopoldo, su alegría y su
bondad.
El poeta José
Infante comentó que estuvo con él tres días antes de que le
internaran, pues ambos preparaban un nuevo libro, tras su anterior
obra en común, ¿Entiendes de cocina? Lo que comen los gays.
«Fui a verle al
hospital los últimos días, pero ya no se podía hablar con él;
estaba sedado. Ha sido todo muy inesperado y muy triste», señaló
Infante, que definió a Leopoldo Alas como un gran personaje de la
cultura madrileña y uno de los mejores poetas de su generación.
(Fotografía derecha con su intima amiga
Ruth Toledano )
Precisamente se
dio a conocer como autor de poemas a los 19 años, cuando Vicente
Molina Foix le incluyó en una antología de poesía joven, género
que nunca abandonaría, aunque también cultivó el ensayo y la
novela. Ya a esa edad publicó un libro de relatos titulado Africa
entera tocando el tam tam, aunque tardaría 10 años amor en abordar
la novela, con Bochorno.
Luis Antonio de
Villena, que llegó casi al mismo tiempo que el escritor Eduardo
Mendicutti, también le incluyó en su antología Postnovísimos.
Además de un hombre de la cultura, Leopoldo Alas fue un destacado
defensor de los derechos homosexuales y de su presencia pública.
Por otra parte,
Boti García Rodrigo, responsable de la Federación Estatal de
Lesbianas y Gays, confesó que «será difícil concebir el universo
homosexual sin Leopoldo», y lo definió como un hombre
«reivindicativo con una sensibilidad extrema, un luchador con
aureola de poeta».
Y era tal el
agradecimiento del colectivo gay («siempre estará entre nosotros»,
repetían) que los primeros en llegar al tanatorio fueron los
representantes de sus diversas asociaciones, que se unieron al
dolor de la familia.
Allí estuvieron
Alfonso Llopart, director de Shangai Express; Miguel Angel López,
director de la revista Zero, y la activista transexual Carla
Antonelli, quien señaló que Leopoldo Alas «era buena gente; tenía
muchos amigos y todos le querían. Incluso, cuando discutía, lo
hacía desde la sonrisa».
(Fotografía derecha con su amigo el
Director de Zero Miguel Ángel López)
El escritor y
presentador Boris Izaguirre y la cantante Rubi, que llegaron
avanzada la tarde, recalcaron también esta faceta de Alas. «Era un
tipo entrañable que valoraba y defendía sin tregua a los amigos»,
dijo Rubi, quien añadió que Alas le presentó su último disco el
pasado mes de abril y escribió letras para canciones suyas que
quiere grabar en su próximo trabajo, además de unas traducciones
de temas de Françoise Hardy.
La diseñadora
Paola Dominguín recordó que trabajaron juntos en una productora
televisiva, pero que eran, sobre todo, amigos. «Para mí era como
el hermano pequeño que no tuve, como un piolín, un hombre
entrañable y con una gran sabiduría que te sabía trasmitir
compliciad y entusiasmo».
(Fotografía derecha con su amigo el
Director de Shangay Alfonso Llopart)
El showman Pedro
Ruiz, que llegó temprano al tanatorio, destacó de Leopoldo Alas su
inteligencia, su bagaje cultural y su sensibilidad. Y tal vez por
ello le recordaba a Terenci Moix. «Siempre ha tenido una actitud
respetuosa y cariñosa hacia mi persona, incluso cuando no era tan
fácil llevarse bien conmigo».
Y así, entre
palabras de elogio (sinceras) y rostros entristecidos, fulminados
por la realidad de una muerte inesperada a los 45 años, fueron
llegando y yéndose algunos de los muchos amigos de Leopoldo Alas.
No hubo lágrimas en el suelo, pero sí en el corazón y en sus
ojos.
Y de todas las
miradas resplandecía por sí sola (triste, serena y profunda) la de
su hermana Estela, con quien tenía una gran complicidad.
Fotografía izquierda, tomada por el, de
sus dos amigos Mendicutti y Villena
Adiós, muchacho
/ EDUARDO MENDICUTTI
Ha muerto
Leopoldo Alas. Tan joven, tan bullicioso, tan listo, con tanta
vida como tenía por delante y con tanto todavía por escribir, por
contar, por defender, por pelear. Y por reír. No es justo. No es
fácil, no es posible despedirse de alguien como él.
Qué horrible
suena: «Adiós, Leopoldo». En todo caso, un adiós como el del
maestro encarnado por Gaspard Manesse en Au revoir les enfants, la
película de Louis Malle, cuando se despide de sus jovencísimos
alumnos en el momento de ser detenido por la Gestapo, y camino ya
de un campo de concentración y de la muerte; un adiós como aquél,
ya digo, pero en sentido contrario. Quienes nunca fuimos tan
jóvenes como Leopoldo, durante tanto tiempo, tenemos de pronto que
despedirnos de él. Pero es un adiós imposible: el recuerdo de
Leopoldo quedará tan incrustado en nuestra memoria como el
recuerdo de aquel profesor en la memoria, tan viva, de aquel
chico, en la película de Malle.
Tenía sólo 45
años y seguía conservando algo de adolescente revoltoso y lleno de
curiosidad, con un instinto y una habilidad increíbles para lo más
nuevo, con esa ironía destrozona de los chicos espabilados y nada
dados a las componendas, con esa pasión impulsiva que le hacía
entusiasmarse con cuanto suponía para él un descubrimiento feliz,
e indignarse con todo lo que le parecía injusto, falso, equivocado
y, sobre todo, hipócrita.
Los lectores de
EL MUNDO han tenido muchas oportunidades de comprobar la brillante
contundencia con que era capaz de despacharse contra todo bicho
viviente, si consideraba que debía hacerlo para defender lo que
para él era justo y decente. Incluso sus mejores amigos, o gente a
la que admiraba, recibieron en ocasiones sus encendidos manotazos
dialécticos o escritos. A mí mismo me tocó alguna vez aguantar el
chaparrón. Pero igual de impulsivo era para soltar mandobles que
para pedir disculpas, perdonar, hacer las paces, bromear sobre los
encontronazos, olvidar.
Tres cosas
fueron siempre prioritarias para Leopoldo: la amistad, la defensa
de la causa gay y su dedicación literaria.
Escribió poemas
gozosos y poemas muy dolientes; novelas rebosantes de agilidad e
imaginación; artículos inquietos y afilados; ensayos perspicaces y
divertidos.
Peleó por los
derechos de los homosexuales como el que más. En esto fue siempre
franco, implacable, cálido, atrevido, ejemplar. Todos los gays
estamos en deuda con él.
Y en la amistad
era único. Nunca he conocido a nadie con tantos amigos tan
variopintos como él tenía, y cuya amistad alimentaba y jaleaba
tanto. Ahora, sus amigos lo tenemos difícil para decirle adiós.
Casi preferimos oírle decir a él, con esa cordialidad guasona, tan
suya: «Adiós, muchachos...». Sabemos que él, allá donde esté,
tampoco nos olvidará.
Alado, plural,
poeta sobre todo
En su obra
meditaba sobre la vida con un innegable cuño realista y un
torrente de vitalidad
LUIS ANTONIO DE
VILLENA
El joven
Leopoldo Alas -sí, como Clarín, de quien era pariente lejano- era
un ser encantador, divertido y con un desmesurado amor por la
libertad. Nació en Arnedo (La Rioja) en 1962, pero desde muy
pequeño vivió en Madrid. Estudió Filología Italiana, aunque desde
el inicio quiso ser escritor, para lo que tenía amplias dotes,
siendo además muy plural en sus intereses, aunque él se sentía,
ante todo, poeta.
En los primeros
80 -al hilo de la tan cacareada Movida, que Leopoldo gozó
plenamente- un grupo de amigos escritores, entre los que aparte de
mí estaban Fernando Savater y Vicente Molina Foix, procuramos
apadrinar a Leopoldo, que no necesitaba padrinos porque era un
torrente de vitalidad y acción. No exagero si afirmo que durante
los 80 fue una de las más claras y poliédricas promesas de
nuestras letras. Ya en 1981 había publicado un divertido librito
de relatos, Africa entera tocando el tam tam, que tanto decía de
su tono vital de joven gay que no ocultaba. En 1986 publicó otro
libro de relatos, Descuentos, a la par que aparecía como el poeta
más joven en mi antología Potsnovísimos, que quiso trazar un plano
de la entonces última poesía española. Por fin en 1988 apareció su
primer poemario: Los palcos.
Leopoldo era
todo libertad y esperanza de un mundo distinto, pero sabía
divertirse y ser feliz. De 1989 es su primer libro de ensayo (no
poco lúdico) La orgía de los cultos, donde se metía cariñosamente
con sus amigos. En 1992 adquiere su voz definitiva, que es un
meditar sobre la vida y las cosas con innegable cuño realista, con
la publicación de su segundo poemario, La condición y el tiempo.
Recuerdo una broma suya de entonces (o no tan broma): la condición
sólo podía ser la homosexualidad, que, junto a la literatura,
fueron ejes fundamentales en su vida.
Desde los
primeros 90, Leopoldo se fue lentamente desengañando del mundillo
de la literatura, porque veía trampas y cabildeos que no le
gustaban. Quizá era aún inocente. Lo cierto es que se fue
automarginando, frecuentando no a triunfadores sino sobre todo a
fracasados. Los perdedores eran otra de sus causas dilectas. No
obstante, en esa época había publicado ya su primera novela,
Bochorno (1991), y había estrenado dos obras de teatro: la
radiofónica Ultima toma de 1985 y La pasión de Madame Artú (1992),
que se representó en la desaparecida sala Olimpia. También
escribió dos libretos de ópera, Sin demonio no hay fortuna en 1987
y la radiofónica Estamos en el aire, de 1991. ¿Quién hablaría de
fracaso ante esta pluralísima actividad? Leopoldo era brillante y
vario aunque se movía aún en el terreno de la promesa predecible.
Si un cierto
desengaño le fue apartando del mundo de la literatura, haciendo
que sus últimos libros tuvieran menos eco del merecido, tal
apartamiento le llevó al ámbito de la lucha por los derechos y la
igualdad de gays y lesbianas, que ha sido la última y tenaz
batalla de su vida, a partir de un libro de ensayo, nuevamente
lúdico y cáustico: De la acera de enfrente (1994). Vendrían
después una recopilación de artículos literarios, Hablar desde el
trapecio (1995), que intensificó sus enemistades con algún medio
poético, Los amores periféricos (1997) y más tarde su acaso mejor
libro ensayístico en ese terreno: Ojo de loca no se equivoca, de
2002. Para entonces ya era Leopoldo (desde diversas y ocasionales
tribunas, incluyendo su columna en EL MUNDO) uno de los grandes
activistas gays del país. A la par seguía su producción novelesca
y lírica, cada vez peor atendida por los medios, en parte porque a
veces salía en editoriales minoritarias. Pero sin duda lo mejor,
lo más importante de su obra, está en estos últimos libros.
Publicó dos novelas más, El extraño caso de Gaspar Ganijosa en
2001 y A través de un espejo oscuro en 2005. En poesía (aquí está
su cima) salieron La posesión del miedo (1996), El triunfo del
vacío (2004) y Concierto del desorden (2007), su último libro.
Desengañado,
quizá más amargo, pero siempre dispuesto a divertirse y a luchar
por la libertad genuina (que nunca dejó de sentir amenazada, por
ejemplo por la Iglesia) Leopoldo fue un ameno articulista, un gran
combatiente a favor de todas las minorías, y un ciudadano rebelde
pero ejemplar en esa rebeldía. Desde septiembre de 2004 llevó en
Radio 5 (de RNE) el primer programa radiofónico dedicado a los
problemas y al mundo de gays y lesbianas. Pedro Almodóvar lo abrió
y muchísima gente ha pasado por ese espacio semanal que se emitía
en las madrugadas de los sábados. Entiendas o no entiendas, su
título, ha sido la última obra crítica y viva de Leopoldo, que
tenía el proyecto de hacer un libro con el material grabado.
Desde mediados
de junio, Leopoldo estuvo en la UCI de un hospital madrileño,
aquejado de una enfermedad pulmonar que ha terminado
prematuramente con su vida. Para quienes le quisimos, es una
pérdida terrible. Su irremediable ausencia vendrá, tenaz,
enseguida.
Leopoldo Alas,
poeta, nació en Arnedo (La Rioja) el 4 de septiembre de 1962 y
falleció el 1 de agosto de 2008 en Madrid.
Muere el escritor Leopoldo Alas
Ha fallecido en un hospital de
Madrid a los 45 años, a causa de una neumonía
Diario El País-. Una implacable neumonía se ha llevado,
esta tarde sobre las tres, a Leopoldo Alas, con apenas 45 años. Su
voz, desde las ondas de RNE, en Radio 5, se siguió escuchando en
su programa de los sábados por la noche Entiendas o no entiendas,
hasta hace apenas dos semanas, a pesar de que llevaba ingresado
desde el 9 de junio. Aquel día, como recuerda su amiga Ruth
Toledano, colaboradora de EL PAÍS, ingresó en Urgencias, pensando
que se trataba de una leve complicación respiratoria. Durante el
tiempo que ha luchado contra la enfermedad, se han emitido
programas que había dejado grabados. Salvo el del último sábado,
cuando varios amigos y colaboradores se reunieron para despedir la
temporada de emisiones antes de las vacaciones de verano, y, ya
ellos lo temían, posiblemente a Leopoldo Alas, ya muy debilitado.
Leopoldo heredó su nombre de su tío abuelo, Clarín, autor de La
Regenta. En la sangre llevaba la inquietud por las letras, y ya
desde muy joven, en los agitados años ochenta madrileños, comenzó
a publicar libros de poemas y cuentos. Ha dejado títulos como
Africa entera tocando el tam tam, Descuentos, La condición y el
tiempo, La posesión del miedo, Concierto del desorden, El extraño
caso de Gaspar Ganijosa, La orgía de los cultos, Hablar desde el
trapecio u Ojo de loca no se equivoca.
Colaborador y articulista en diferentes medios, también dirigió
entre 1987 y 1992 la revista de poesía Signos, informa Efe. Entre
sus obras de teatro se encuentran Ultima toma o La pasión de
madame Artú, además de libretos de ópera como Sin demonio no hay
fortuna y Estamos en el aire.
Defensor de los derechos de lesbianas y gays
Fue además "un gran defensor de los derechos de lesbianas, gays,
transexuales y bisexuales, tarea en la que se ganó un merecido
lugar de honor en los avances de los derechos que hemos visto
hechos realidad en España", como recuerda su amiga Carla Antonelli
desde Prensa Digital Transexual, a través de un correo
electrónico. "Nos abandona con el dulce recuerdo de ser una
persona muy amigo de sus amigos, entregado, generoso y un GRAN
HOMBRE", continúa Carla Antonelli: "A partir de ahora tendremos
que aprender a vivir sin ti, tarea nada fácil".
Hoy viernes a partir de las 18.00 horas se le puede acompañar en
el Tanatorio de la M-30, en la Sala Nº11. El sepelio será mañana
sábado a las 17.00 horas en el Cementerio de la Almudena.
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Familiares, amigos y compañeros
despiden al escritor Leopoldo Alas
Familiares, amigos y compañeros han despedido hoy en la capilla
ardiente instalada en el madrileño Tanatorio de la M-30 al
escritor Leopoldo Alas, que ha muerto en Madrid a los 46 años tras
una larga enfermedad.
EFE-. Entre los asistentes, se encontraban los escritores
Luis Antonio de Villena y José Infante, el artista y presentador
de televisión Pedro Ruiz y la diseñadora Paola Dominguín.
También han estado presentes la activista transexual Carla
Antonelli, los directores de las revistas Shangay, Alfonso Llopart,
y Zero, Miguel Angel López, así como representantes del Colectivo
y de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y
Bisexuales.
El poeta madrileño Luis Antonio de Villena ha señalado que, 'sobre
todo, Leopoldo Alas era un poeta, aunque, ahora, al final, se le
haya conocido como un activista a favor de los derechos de gays y
lesbianas'.
Villena ha subrayado que 'lo mejor de su obra es la poesía, aunque
eso había pasado muy desapercibido en los últimos tiempos, por lo
que probablemente habrá que releer esos libros'.
Ha asegurado que 'ha sido un chico muy divertido, muy vivaz, con
un enorme sentido de la libertad, que quería ser libre para todo,
muy rebelde, con una rebeldía muy lúcida'.
(Fotografía derecha con su amiga Vampi)
Ha confesado que era 'muy amigo' de
Leopoldo Alas a quien conoció 'muy jovencito' cuando fue a dar una
lectura a la Universidad Autónoma, donde él estudiaba, se acercó a
que le firmara un libro, le dijo que también escribía poesía y, a
partir de ahí, desde octubre de 1981, ha tenido mucha amistad y ha
seguido su carrera.
Por su parte, el artista Pedro Ruiz ha recordado con 'mucho
cariño' sus encuentros con Leopoldo Alas, de quien ha elogiado su
bondad y su personalidad, 'con un gran bagaje cultural'.
Ha alabado su inteligencia, sus obras, su trabajo y su talento, al
tiempo que ha puesto de relieve que 'nunca le ha oído hablar mal
de nadie, ni con despecho, ni con dolor, ni con maldad, algo que
en este tiempo se valora'.
Paola Dominguín ha recordado su amistad durante casi treinta años
con Leopoldo Alas, a quien ha considerado como su 'hermano
pequeño, un hombre entrañable, sincero, divertido y con una gran
sabiduría'.
El escritor José Infante también ha evocado su amistad de treinta
años con Leopoldo Alas, 'uno de los poetas más importantes de su
generación', con quien publicó el libro '¿Entiendes de cocina?. Lo
que comen los gays'.
Carla Antonelli ha indicado que Leopoldo Alas era 'una gran
persona', que defendía sus ideas 'desde la sonrisa y la bondad' y
que, además de escritor, novelista y poeta, ha sido 'un gran
defensor visible de los derechos de los homosexuales y
transexuales'.
Boti García Rodrigo, de la FELGTB, ha señalado que Leopoldo Alas
era 'un alma especial, un poeta y un hombre cercano', que siempre
ha compartido la lucha por los derechos de los homosexuales, por
lo que, a su juicio, 'este país ha perdido mucho' con su muerte.
La FELGTB lamenta profundamente la
pérdida de Leopoldo Alas, compañero y amigo.
La perdida del escritor Leopoldo Alas deja a la comunidad LGTB y
al mundo literario sumidos en un vacío imposible de llenar.
FELGTB-. Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays,
Transexuales y Bisexuales queremos rendir un sentido homenaje a
este hombre que fue siempre un referente de libertad tanto desde
su escritura como desde su propia vida. Leopoldo Alas fue de las
primeras figuras públicas en nuestro país que vivieron su
homosexualidad sin ningún tipo de disimulo, aportando una gran
visibilidad tanto a través de sus artículos periodísticos como de
su literatura.
Esta literatura, repartida en numerosos géneros que abarcaban
desde la poesía a la novela pasando por el texto dramático, el
periodismo o los libros de cocina, nos hizo reír y nos emocionó a
partes iguales. Exploró las relaciones homoeróticas sin miedos ni
tapujos, con inconfundible sentido del humor, y descubrió con
orgullo el placer del sexo gay en unos años 80 que no siempre eran
propicios para una expresión tan libre.
Leopoldo siempre fue, igualmente, un referente intelectual y un
gran defensor de los derechos de las personas LGTB, prestándose a
intervenir en cualquier debate o coloquio en el que se reclamara
su presencia. Su verbo ágil y nada acomodaticio se expresaba con
sentido crítico ante cualquier auditorio y si algo no se le puede
reprochar es que la corrección política le amordazara ni uno solo
de sus pensamientos.
Entre estos foros donde compartió su sabiduría y experiencia,
queremos recordar muy especialmente una de sus últimas
intervenciones públicas: su participación en el curso
extraordinario que este mismo año organizó el colectivo Iguales en
la Universidad de Salamanca. Desde aquí queremos agradecer a
Leopoldo Alas la colaboración que siempre dispensó tanto a la
FELGTB como a los colectivos que la integran.
También queremos recordar sus relatos publicados en la revista
Mensual, sus artículos del diario El Mundo, sus poemas, sus
novelas, su libro de cocina y, ¿cómo no?, su valiosísimo programa
“Entiendas o no entiendas”, que desde las ondas de Radio Nacional
ha estado compartiendo en los últimos años con todo el mundo la
alegría y riqueza de la diversidad sexual.
Pero sobre todo queremos recordar su sonrisa, su simpatía, su
energía vital y su amistad. Y queremos compartirlas con todas las
personas que lo conocieron y que hoy sienten el mismo vacío que
nosotros/as.
LAS ALAS DE LEOPOLDO
Escribir, algo que algunas personas necesitamos casi como oxígeno,
por todo lo que conlleva de exorcismo personal, en determinadas
circunstancias se torna un hecho doloroso, insoportable. Resulta
paradójico e inquietante.
Por Diossa-. Esta es mi situación actual. Algo me impulsa a
gritar lo que siento, a soltarlo con furia a los cuatro vientos...
pero a la vez el mensaje me golpea las sienes, me traspasa el
cerebro: mi amigo ha muerto.
Por eso prefiero pensar que Leopoldo ha hecho uso de sus “Alas” y
ha decidido dar un garbeo por el cielo. Ahora podrá cenar con
Marilyn, charlar con Capote y dar un paseo a Dimas, mi perro.
Lo sé, él estará protegiéndonos. El que fuera tan buen amigo de
todos, tan divertido, tan tierno, ahora tendrá si cabe más
trabajo, y desde allá donde esté seguirá ofreciéndonos energía y
consejo.
No ha desaparecido; se ha dividido en mil pequeños pedazos, que
han ido a parar a otros tantos corazones, los nuestros. Ya formaba
parte de nosotros, pero ahora convierto en talismán su recuerdo.
Aunque me embarga la pena, la rabia, cierto desconcierto, me niego
a derrumbarme, él no hubiera estado de acuerdo. Elijo, sin
opciones, recordar su voz, su sonrisa, su paseo por este mundo hoy
un poquito más yermo.
Gracias, Leopoldo, por todo cuanto me diste. Gracias por haberte
conocido, por hacerme sentir orgullosa de que un ser como tú haya
sido mi amigo. No sé cómo lo hacías, pero intentaré emularte,
procuraré ser mejor persona.
Planea por nuestras vidas, agita tus alas de poeta inquieto.
Revolotea como una mariposa y cruza el cielo veloz, como un
poderoso halcón, elegante y pequeño. Desde el suelo te miramos,
ahora somos tus viudos y huérfanos.
Querido Leopoldo, tienes que estar contento. Nos dejas tu obra,
nos dejas mil recuerdos. Nos dejas un buen sabor de boca. Sí, nos
dejas hechos polvo, porque se necesitan ángeles como tu... pero en
la tierra, no en el cielo.
Simplemente se me ocurre decirte que te siento, y que te quiero.
(Fotografía
derecha con Adolfo Coria)
“PUEDO DESCANSAR
DE LOS SENTIMIENTOS Y DEL DESEO”
Por Adolfo
Coria
Es muy fácil
ahondar en las biografías de cualquiera, incluso desperdiciar
horas analizando los caminos que desembocan en un obituario. Pero
no es tan sencillo cuando se trata de mi gran amigo y mentor
periodístico en los últimos años, Leopoldo Alas. Se
consideraba poeta ante todo (su último poemario fue “Concierto
del desorden”, de 2007). Esa sensibilidad post romántica con
la que había nacido hace 46 años en un pueblecito riojano llamado
Arnedo siempre ha tenido sus consecuencias, y más en estos
tiempos. Esos rasgos caracteriales reciben golpes diarios a
diestro y siniestro. Porque Alas portaba la frágil ternura de los
heridos, los rebeldes y los inconformistas. Era un duende de la
suerte en un mundo demasiado bestia para él. Tenía un alma
becqueriana. Le conocí hace más de una década, y un día le confesé
que todavía no me había leído ningún libro suyo. El me contestó,
siempre tan humilde: “Pues mejor, así lo tienes todo por leer”.
Y son varias obras repartidas en todos los géneros: Cuento
(“África entera tocando el tam tam”), Poesía (“El triunfo del
vacío”), Novela (“Bochorno”), Ensayo (“Ojo de loca no se
equivoca”), Teatro (“La pasión de Madame Artú”). Ha colaborado
en diferentes revistas y medios, y desde 2004 presentaba un
programa en Radio Nacional de España, “Entiendas o no
entiendas”. No puedo quitarme de la cabeza la imagen de hace
pocos meses, cuando me invitó a su espacio con motivo de la
entrevista que le hizo a mi otra gran amiga, la actriz Carla
Antonelli. Nos hicimos fotos los tres a la salida que se han
quedado en una cámara digital que llevaba a todas partes para
dejar plasmadas las aventuras que todos y todas hemos tenido con
él.
Podría escribir
durante horas sobre infinitas anécdotas que he pasado con
Leopoldo: sus ánimos para que no dejase de escribir, para que
tirase por la radio si eso es lo que me gustaba, (“dejate ya de
merodear esas productoras de televisión”, me decía con esa voz
característica que lo hacía único y especial); lo bien que lo
pasábamos en muchas reuniones con Carla Antonelli, Ruth
Toledano… esos momentos nocturnos en los que le acompañaba a
su casa en la calle Leganitos de Madrid, totalmente borrachos y
dejando un reguero de gente mirándonos ante nuestras carcajadas.
Sabía cómo ser feliz a pesar de las adversidades vitales. Pero en
realidad, su epílogo lo escribió el mismo el pasado mes de
febrero. Antes de publicarlo en uno de sus blogs, me envió este
poema descarnado, brutal... En él se refleja el estado anímico en
el que se encontraba Leopoldo Alas. Su sensibilidad hervía
violentamente y la esperanza preparaba un viaje sin retorno, y él
se subió al tren. Se hizo necesario pasar a ese otro plano y huir
de la locura en la que estamos inmersos. Siempre le llevaré en
buena parte de mis convicciones, en mi forma de afrontar las cosas
y, sobre todo, en mi corazón.
APOCALIPSIS
Sociedad de
náufragos que exhiben sus naufragios.
Enjambres de pequeños egos
o máquinas de reclamar afecto.
Con una sed obscena de protagonismo
el hombre masa proclama
a la desesperada su individualismo.
Demasiados
mensajes
como para leer ni tan sólo uno de ellos.
No existe el receptor de tantos emisores.
Al menos las plegarias se las hacían a un Dios.
Pero no hay público para tanto artista
ni penitencia posible para tantas confesiones.
¡Si nos dejaran
descansar a los unos de los otros!
Cuánta paz encuentro en recogerme y en aislarme
de esa red de intromisiones constantes: por la calle,
en las pantallas, al teléfono.
Bajo a buscar provisiones y enseguida vuelvo a casa.
Fuera hay demasiadas vanidades,
un exceso de sujetos sin objeto.
Dentro puedo no hacer, no pensar,
no preguntar ni responder,
ni mostrarme ni ocultarme.
Entre estas paredes, que son más de cuatro,
puedo no explicarme nada ni explicárselo a nadie.
Puedo descansar de los sentimientos y del deseo.
Me agotan las
agonías
de tantas personas insustanciales
y me rompe la dolorosa manía
que tienen nuestros mejores amigos
de morir de uno en uno.
Ahora sabemos
que nadie vendrá a rescatarnos.
Leopoldo Alas
(inédito)
12 de febrero
de 2008
Fotografía izquierda tomada por Leopoldo en
la noche de las ultimas elecciones generales ( Adiós amigo )
"Leopoldo Alas el 8 de febrero del año 2003,
hablaba así de este Diario Digital Transexual":
< Informando contra la desinformación
Diario El Mundo-. Sube. Se llama
Carla Antonelli, es transexual y, a través de su diario en
Internet, que recibo puntualmente en mi correo electrónico y que
les recomiendo (www.carlaantonelli.com), pasa revista a la
actualidad recogiendo de toda la prensa noticias de interés, en
particular las relacionadas con gays, lesbianas y transexuales.
Nada escapa a su atenta mirada, ninguna declaración homófoba,
agresión o discriminación a los homosexuales (como su exclusión
para donar sangre por parte del Gómez Ulla, denunciada aquí por
Carmen Rigalt y ya rectificada). Carla defiende la libertad
informando contra la desinformación. >
Leopoldo Alas /
POR LAURA CAMPMANY
ABC-.
Eres absurda, muerte. Entiendas o no entiendas. Tonta como una
mueca desabrida, como una serie tonta de verano, como un suelo
rugoso por el que no corrieran las canicas, como un hechizo torpe
y nunca pronunciado, como un hotel sin puertas, como el polvo y el
humo con los que tanto tratas, como un cajón volcado, como un beso
de arena, como la línea recta de un encefalograma. Eres
impertinente como una barca rota, y siempre llegas pronto donde no
se te espera. Farsante, terrorista, parásito, fantasma. Basura,
hiena inmunda, vieja idiota.
Te has comido al
Leopoldo pequeñito y delgado que saltaba, en los bancos de nuestra
«vecchia scuola», de lo extraño a lo cierto, como una greguería,
como un niño inspirado y generoso, o ya como un poeta, o como un
saltimbanqui. Como un duende risueño y malicioso que anhelara
vivir en los tejados, lo mismo que Massiel, su gata libertina.
Tenía una lavadora de colores, y en la frente, un flequillo de
burbujas. Leopoldo era un muchacho casi rubio por dentro. Hablaba
de la vida en verso, voz y prosa. No sé cómo la muerte, esa bruja
ignorante, ha podido escribirle este «descuento».
Bajo un rayo
esquinado que me araña las venas, que me trae mil recuerdos de
torres espumosas, y la nieve escarlata de El Gijón en invierno, y
un sabor a limón imaginario, e ingenuas maldiciones en noches
inmortales, y alfombras muy mullidas, y techos cristalinos, y
nuestra condición, y nuestro tiempo, y sexos delirantes, vivos,
desobedientes, y un mundo hecho de alfiles y alas de mariposa, y
risas, y ocurrencias, y tanta luz en vano, juro solemnemente que
no sé lo que digo, y estoy desesperada, malherida, furiosa.
Acaba
de morírseme un amigo. Acaba de morírseme un hermano
El presidente de La Rioja envía un
telegrama de pésame a la familia del escritor
El presidente del Gobierno de La
Rioja, Pedro Sanz, ha enviado un telegrama de pésame a la familia
del escritor Leopoldo Alas Míguenz (Arnedo, La Rioja 1962),
fallecido hoy en Madrid a los 46 años a causa de una larga
enfermedad.
En su telegrama, el jefe del Ejecutivo recuerda la vinculación del
escritor con Arnedo, su pueblo natal, donde el 23 de marzo de 2003
le entregó el galardón "Virrey del Ajo Asado" en reconocimiento a
su estrecha vinculación y colaboración con la ciudad del calzado.
Blog personal de archivos de fotos de
Leopoldo Alas:
http://www.flickr.com/photos/leopoldoalas/
Zerolo transmite las condolencias
del PSOE por la muerte de Leopoldo Alas
Desde México, el secretario Federal de Movimientos Sociales y
Relaciones con las ONG, Pedro Zerolo, ha querido recordar al
escritor “y amigo” Leopoldo Alas, fallecido en Madrid el pasado
viernes, de quien destacó “su capacidad creativa y su compromiso
con el avance de los derechos y la igualdad”, siendo “un referente
de libertad” como “destacado defensor de los derechos de los
homosexuales y de su presencia pública”.
Zerolo, que recordó con elogios que Leopoldo fue uno de los
escritores que formó parte de la Plataforma de Apoyo a Zapatero,
lamentó su prematura pérdida, y en nombre del PSOE, mostró sus
condolencias a la familia por la muerte del poeta y periodista.
En México, Zerolo participa este sábado en la I Marcha Mundial
contra el Estigma, la Discriminación y la Homofobia, y el domingo
intervendrá como ponente invitado del Comité Organizador de la
XVII Conferencia Mundial de Sida, que se celebra del 3 al 8 de
agosto en el Distrito Federal.
LAMENTAMOS PROFUNDAMENTE EL
FALLECIMIENTO DE LEOPOLDO ALAS, UNA GRAN PERSONA.
Fundación Triángulo lamenta profundamente la pérdida de Leopoldo
Alas, un compañero y un buen amigo. En estos tristes momentos no
nos queda otro consuelo que saber que alguien, tan comprometido
como él, pudo disfrutar de la enorme alegría de ver como nuestro
país alcanzaba la igualdad legal para gais, lesbianas y trans.
Algo por lo que él lucho incansablemente, dando la cara cuando aún
era muy difícil hacerlo.
Quienes hemos recorrido el camino junto a él no le vamos a olvidar
y su obra escrita perdurará mucho más allá. Su ejemplo nos
acompaña y no da fuerza.
Tras estas semanas de angustia, descansa en paz. Hasta siempre
querido Leopoldo.
Miguel Ángel Sánchez Rodriguez, en nombre de todos y todas los que
componemos Fundación Triángulo.
A la familia, amistades y conocidos
de Leopoldo Alas.
Lamentamos hondamente el fallecimiento de una Persona al que el
colectivo Iguales USAL tuvo la oportunidad de conocer, al haber
sido ponente del pasado Curso Extraordinario en materia LGTB en la
Universidad de Salamanca. Por lo que desde la estima personal que
Leopoldo generó en nosotras y nosotros queremos solidarizarnos con
sus seres queridos y reiterar nuestro reconocimiento y cariño,
sabiendo que ya se encuentra en un lugar mejor.
Un caluroso y sentido saludo
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