El lugar más prometedor para tratar de encontrar vida en
nuestro Sistema Solar podría ser Encélado, una de las lunas de
Saturno.
La sonda
espacial Cassini logró obtener lo que -dicen- es evidencia
firme de que este satélite tiene agua líquida.
Cassini, un
proyecto conjunto de las agencias espaciales de Estados
Unidos, Europa e Italia, detectó sales de sodio alrededor de
la luna que parecen surgir de su polo sur.
Tal como
explican los científicos de la agencia espacial
estadounidense, el agua líquida que está en contacto
prolongado con rocas puede extraer sodio. Esto es exactamente
lo que ha ocurrido en los océanos de la Tierra que se han
vuelto salados con el paso del tiempo.
La
investigación, que aparece publicada en la revista Nature,
afirma que el agua líquida podría residir en las cavernas que
se encuentran bajo la superficie de Encélado.
Según los
expertos, si se confirman estos resultados el hallazgo sería
muy impactante porque significaría que en este lugar podría
haber indicios de vida extraterrestre.
"Necesitamos
tres ingredientes para que haya vida: agua líquida, energía y
los componentes químicos básicos", explicó a la BBC John
Spencer, uno de los científicos del proyecto Cassini.
"Y parece que
podemos contar con los tres ingredientes en Encélado,
incluidas unas moléculas orgánicas algo complejas".
"Esto no
quiere decir que haya vida en en satélite, pero ciertamente el
"alimento básico" para la vida está allí si es que existe",
agrega el científico.
Buscando sal
Los
científicos han estado buscando sodio en las cercanías de
Encélado desde que en 2005 se descubrió que esta luna de 500
kilómetros de diámetro estaba activa y escupiendo vapor y
partículas de hielo hacia el espacio.
El vapor y
las partículas de hielo emergen en chorros de gran velocidad
desde una serie de grietas "calientes" en la superficie a las
que se les llama "rayas de tigre" por su semejanza a las
características marcas de estos animales.
Los
investigadores habían especulado que los chorros podían surgir
de una gran masa de agua líquida bajo la superficie, algo tan
grande como un océano.
Pero hasta
ahora había sido imposible encontrar el mejor indicio de esta
teoría.
Si esta masa
de agua existe, explican los científicos, el líquido debería
estar en contacto con rocas en la profundidad de Encélado y
esto provocaría que a través del tiempo absorbiera una serie
de sales disueltas.
Y estas sales
podrían ser detectadas en los chorros que se pueden observar
desde los telescopios en la Tierra.
De hecho, el
sodio es uno de los elementos que los observatorios pueden
detectar más fácilmente en el espacio.
Hasta ahora,
sin embargo, ni siquiera los telescopios más poderosos como el
Keck en Hawaii, habían podido ver sodio cuando observaban a
Encélado.
Pero las
últimas imágenes de Cassini parecen haber resuelto el enigma.
La sonda de
la NASA ha estado volando sobre el anillo exterior E de
Saturno que está sostenido por el flujo constante de material
que surge de las rayas de tigre.
Cassini ha
analizado miles de granos de hielo y logró probar de forma
directa la existencia de sal, principalmente cloruro de sodio
y bicarbonato de sodio.
Las
cantidades, sin embargo, son muy pequeñas -menos de 2% de la
masa de granos analizada. Pero esta baja abundancia del
elemento podría explicar porqué los telescopios hasta ahora no
habían podido observarlo.
Mar
subterráneo
Con este
hallazgo la imagen que surge ahora es que en el corazón rocoso
de la luna hay una enorme masa de agua que está absorbiendo
las sales.
El líquido de
este mar subterráneo está brotando hacia reservas cercanas a
las superficie a través de una red de fallas en el manto de
hielo de Encélado.
Los
científicos creen que justo debajo de las rayas de tigre hay
cavernas brumosas donde el agua se vaporiza y libera sodio. Y
algo de este sodio se congela para formar los pequeños granos
que Cassini logró detectar.
"Probablemente las burbujas de gas en el agua lanzan hacia la
superficie las pequeñas gotas de agua (como el spray que
podemos observar cuando abrimos una botella de agua gaseosa)"
explica Fran Postberg, científico del Instituto Max Planck
para Física Nuclear en Heidelberg, Alemania, y uno de los
autores de la investigación.
"Estas
gotitas de aerosol se congelan y conservan la composición del
líquido. Posteriormente son aceleradas hacia arriba a las
grietas en la capa de hielo" agrega.
Todo este
proceso, sin embargo, no tiene mucha fuerza porque si la
tuviera la sal sería disparada hacia el espacio y los
telescopios en la Tierra podrían detectarla.
Los
científicos subrayan que la presencia de agua bajo la
superficie no es un hecho comprobado. Y puede haber varias
otras explicaciones igual de plausibles sobre el surgimiento
de los chorros de vapor.
"Podría ser
hielo que se está vaporizando y alejándose de la superficie",
explica el profesor Nicholas Schneider, otro de los autores
del estudio de Nature
"O quizás son
sitios donde la corteza se fricciona contra sí misma por los
movimientos de la marea y esta fricción crea agua líquida que
después se evapora hacia el espacio".
"Todas estas
son hipótesis y hasta ahora no hemos logrado verificar ninguna
de ellas", expresa el científico.
C.
A. 29-06-2009
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